miércoles 14 de septiembre de 2011

ÁRBOLES SAGRADOS, FUEGO Y VELLOCINOS

Hace tiempo, en la entrada de Lignum Crucis (1 Parte) mostraba la imagen de una lápida maya encontrada en Palenque, y señalaba:


"(Permítanme colar en este punto, una imagen sugerente, porque como ya sabrán, no doy “puntada sin hilo”....aunque esta será una cuestión que abordaremos más adelante.)"









Tras abordar en la anterior entrada el tema de los bestiarios, es ahora cuando me gustaría que centraran su atención en el dibujo anterior, para compararlo con la siguiente ilustración presente el manuscrito Ashmole 1511, del Bestiario de Oxford:






Curiosa similitud...¿no creen? Un hombre en su tumba, con un árbol brotando de sus entrañas. Recordemos que la leyenda del Lignum Crucis, señalaba que cuando Adán murió, Set lo enterró colocándole una semilla del Árbol de la Vida debajo de la lengua y, con el paso del tiempo, un árbol floreció sobre su tumba, árbol de cuyo madero se crucificaría más tarde a Jesucristo.





Fíjense que hasta en ambos “árboles”...., las “serpientes” están presentes, aunque con distinta iconografía.











A la hora de buscar diferencias, parece claro que mientras la copa del árbol presente en la lápida maya, simula a la cruz "cristiana"...








...el árbol del bestiario, es más similar al menorá o januquiá, el candelabro que constituye uno de los símbolos más antiguos del judaísmo.









Ambos símbolos, como hemos podido comprobar en la entrada “Símbolos y religiones” e iremos comprobando más detalladamente, tienen connotaciones diferentes. La Cruz, simboliza a la Tierra; la menorá nuestro sistema solar con los seis planetas y el Sol en su centro ( el candelabro más antiguo, presente en el Templo), y la januquiá con los ocho planetas de nuestro sistema solar (Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno Urano y Neptuno) y en el centro, el Sol. (Se ve que los símbolos evolucionaron y cambiaron, según avanzaban los descubrimientos astronómicos).




Sea como fuere, cerraba las entradas del Lignum Crucis, con la siguiente sentencia:


“Así pues...no es de extrañar que el ecuador terrestre, sea denominado como "Árbol de la Vida", porque a través de él se establecen las estaciones y es regida toda la vida de este planeta; ni tampoco debe extrañar que se considere como el madero sobre el cual "habría de morir el Salvador del mundo", porque efectivamente sobre él, cada año muere y renace el Sol.”




(Matizo este papel del ecuador: el ecuador terrestre al ser proyectado sobre el espacio, da lugar al ecuador celeste, cuya intersección con el Eclíptica, establece la línea de equinoccios del otoño y la primavera. Así que posiblemente sea más apropiado decir que es la línea equinoccial, el madero de la Cruz)









Pues bien..., no deja de ser llamativo, que precisamente esta lápida maya fuese la tumba del gobernante K'inich Janaab' Pakal o Pacal el Grande (603 d. C.- 683 d. C.), significando K´inich precisamente, Gran Sol, apelativo que también tomaría su descendiente. Es más...el cosmograma de la tumba representa, nada más y nada menos que la muerte y la resurrección del alma del monarca Gran Sol, de la misma forma que la línea equinoccial marca la muerte y resurrección del Sol, tras los equinoccios de otoño y primavera.





En el bestiario de Oxford, esta imagen se incorpora en el Bestiario Igneo (bestiario de fuego) (fol.83 r.), en relación a la “salamandra”. Si consultamos lo que “El Fisiólogo” (el bestiario más antiguo conocido) escribe sobre este animal, leeremos:


“Es asombroso lo que se cuenta en el libro de David a propósito de los tres hermanos: introducidos en un horno de fuego, que cantan un himno a Dios. Pero en el fondo esta nada tiene de asombroso, pues eran justos. Tampoco sorprende que resucitaran a sus muertos; ni que, siendo justos, movieran al mar las montañas. El Fisiólogo dijo a propósito del lagarto llamado salamandra que si entrara en una chimenea ardiente o en un horno, al instante se apagaría todo el fuego; tal es su naturaleza. ¡Con mayor razón, aún, aquellos que viven según la justicia apagarán el poder del fuego y obstruirán las bocas de los leones¡

Bien habló, pues, El Fisiólogo, a propósito de la salamandra.”






Evidentemente, este texto parece guardar muy poca relación con lo que estamos hablando. Sin embargo, si recordamos que según los antiguos traspasar el ecuador era un imposible, ya que las altas temperaturas por la cercanía del Sol impedían la gesta..., puede que el papel de la salamandra como “inhibidor del fuego”, nos resulte tan evocador como los cristóphoros o tórtolas que vivían en lugares apartados.




En los siguientes mapas, pueden observar la concepción del mundo que originó esta creencia.








Al ser el mar ecuatorial un mar intransitable , quedaba incomunicado el mundo conocido de otro mundo” más allá del ecuador”, al que llamaron “antictonia” (anti tierra), y que estaba habitado por los antípodas. Por favor, observen como en ambos casos, el Océano en el ecuador, se denomina Rojo, como referencia al fuego abrasador de esta zona: Erytrean en griego (mapa de Estrabón) y Rubrum, en latín (mapa de Pomponio Mela) .



"Además de estas tres partes del mundo hay una cuarta, más allá del Océano y en el sur, desconocida por nosotros a causa del calor del sol; allí, según las leyendas, se ubican las Antípodas habitadas"
( San Isidoro, Etymologiae XIV.v.17)




Si tenemos en cuenta esta concepción de la Tierra, ahora seguramente no nos resulte difícil comprender los extraordinarios poderes adquiridos por los tres hermanos de los que habla el rey David, capaces de salir ilesos de un "horno de fuego", y de los que señala "El Fisiólogo" ...


Tampoco sorprende que resucitaran a sus muertos; ni que, siendo justos, movieran al mar las montañas”




Y es que atravesar el ecuador, significaba por un lado descubrir que los continentes se extendían “más allá” (presente en la alegoría “mover al mar las montañas”), y por otro, se acababa con la creencia del Inframundo o Hades por el que transitaban los muertos (“resucitar a sus muertos”), al comprobar que lo que realmente existía tras el “Océano de fuego”, era un mundo y gentes diferentes, entre los que seguramente se contasen, muchos de los navegantes que se daban por perdidos o muertos. En definitiva...ya no había que pagar a Caronte.






Todo esto es muy especulativo, pero como “El Fisiólogo” es el bestiario más antiguo que se conoce, clarifiquemos la cuestión consultando a bestiarios “más modernos”. En este caso...volvamos sobre los pasos del ya por nosotros conocido clérigo Pierre de Beauvais (1206), el mismo que establecía la diferencia entre tórtolas y palomas. En él leemos:



“El primer elemento es el fuego, con el que lucen todas las estrellas. La salamandra vive únicamente en este elemento, y de ninguna otra cosa; pues no puede vivir más allá del fuego, y en el fuego; igual que el pez en el agua. Este animal lleva un vellocino como de oveja, pero nadie puede saber qué es; pues no es ni pluma, ni seda, ni lino, ni lana: Y tampoco puede lavarse, sino es con fuego. Hacen con ella telas en el país en el que vive, es decir, en una zona de los desiertos de la India.



(Sugerente para este blog la referencia a la India....¿no creen? Más adelante concretaremos con fuentes griegas)


El vellón, es la piel de los ovinos y los caprinos. Sin embargo, en el texto a través de la expresión “vellocino como de oveja”, que no es de “pluma, ni seda, ni lino, ni lana”, parece hacer una clara referencia al conocido vellocino de oro de la mitología griega.



Esta piel dorada provenía del carnero alado Crisomallo, que tras haber rescatado a Frixo por mandato del rey Eetes (o Aetes), fue sacrificado por el propio Frixo en honor a su rey benefactor.





El vellocino, permanecería desde entonces colgado de un árbol sagrado plantado en un recinto consagrado a Ares (dios de la guerra) y era custodiado por una serpiente gigante o dragón hasta que Jasón, ayudado por Medea (hija de Eates), se hizo con él y abandonó la Cólquida en su barco Argos. (Jasón y los Argonautas)







Varios aspectos, llaman la atención en este mito. En primer lugar, que el vellocino de oro estuviese precisamente colgado en un Árbol Sagrado y que este fuese custodiado por un dragón o serpiente, ya que esta iconografía se ajusta tanto a la representación de la lápida, como a la ilustración del bestiario.





En segundo lugar, que tras su sacrificio según el mito, el carnero alado Crisomallo subió a los cielos como la constelación de Aries, porque precisamente uno de los dos puntos que fijan la línea equinoccial, se conoce actualmente como el punto Aries o punto vernal.



Y es que hace más de dos mil años (época en la que fue redactada el mito del vellocino), el punto que marcaba el equinoccio de primavera (renacimiento del Sol), se encontraba en la constelación Aries. Actualmente, aunque el Sol se eleva en Piscis durante el equinoccio de primavera, ...este punto sigue conservando su antiguo nombre de punto Aries.






Por tanto... si tenemos en cuenta que la “piel” del carnero Crisomallo era dorada como el Sol, y que colgaba de un Árbol Sagrado, no me pueden ustedes negar... que todo esto resulta tremendamente evocador. Y cuando digo todo..., me refiero también a que según la leyenda del Lignum Crucis, en el madero del Árbol de la Vida también fuera crucificado o colgado... el cordero de Dios, Cristo. Más adelante...iremos concretando en este sentido.






Sin embargo...hay algo más, algo que tiene que ver con Medea, la hija del rey Eetes, que enamorada de Jasón ayudaría al héroe griego a robar el vellocino del las posesiones de su padre. Y es que como veremos en las siguientes entradas, Colón redactó un libro de profecías, en las que según él, se vaticinaba la gesta que iba a llevar a cabo.




Pues bien...una de estas “profecías”, está sacada “casualmente”, de la tragedia “Medea” de Séneca”. Traducido por el propio Colón, este vaticinio, reza así:



“Vendrán los tardos años del mundo ciertos tiempos en los que el mar Océano aflojará los atamientos de las cosas, y se abrirá una grande tierra y un nuevo marinero como aquel que fue guía de Jasón, que tuvo de nombre Tiphi, descubrirá nuevo mundo, y entonces no será la isla Tille la postrera de las tierras.”


(Desde luego...el sabio romano ...acertó)





De esta forma, Colón se compara con Tiphi, el hábil timonel de la nave Argos de Jasón. ¿Casualidades del destino? Desde 1474, tras unirse contra la amenaza francesa a Inglaterra, Borgoña, Nápoles y la Santa Sede, Fernando el Católico se había convertido en un auténtico Jasón al entrar a formar parte de una orden exclusiva (30 miembros en 1492) y elitista llamada “curiosamente” la Orden del Toisón de Oro ( Toisón= Vellocino).



De esta forma, si Colón era Tiphis...,


“Yo debo ser juzgado como Capitán que fue de España a conquistar fasta las Indias” (Cristóbal Colón en su carta al ama del Príncipe D. Juan)



Fernando el Católico era el mismísimo Jasón con no uno, sino con dos vellocinos en su poder: uno colgando de su cuello, el collar de la Orden, y otro guardado celosamente en su bolsillo, el oro de las Indias.







Porque basta recordar lo escrito en el bestiario...


“Este animal lleva un vellocino como de oveja, pero nadie puede saber qué es; pues no es ni pluma, ni seda, ni lino, ni lana: Y tampoco puede lavarse, sino es con fuego. Hacen con ella telas en el país en el que vive, es decir, en una zona de los desiertos de la India.”



para comprobar que efectivamente, tras sobrepasar el fuego como la salamandra (ecuador terrestre), en las India “s”... que ya pertenecían al monarca, si había algo que abundara precisamente, era el material con el que estaba hecho el vellocino. Esto es... ORO



Evidentemente..., esta historia no termina aquí. Está empezando ...y no me negarán ustedes, que ya resulta extremadamente atractiva. El poder...¡es lo que tiene!.



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